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lunes, 6 de octubre de 2008

EN BUSCA DEL NORTE DEL CANTE

Excelente elección la de Elena: domingo en busca de los orígenes del flamenco, de coplillas por las calles de Sevilla, con un sol que maravilla ¡arsa y toma!... la soleá la dejamos pa otro día, porque formamos un grupo bien numeroso. Mi voz no me sale del cuerpo, más bien parece que está atrincherada en lo más hondo de mis entrañas ¡ay pena, penita, penaaa, con la de cosas que pasan por mi cabeza y no logran salir de mi boca!

Estábamos citadas a las 12 menos cuarto en la puerta del hotel, porque la visita empezaba a las 12 en la puerta de la Iglesia de San Marcos. Yo llego por los pelos gracias a mi moto, que me lleva rauda y veloz por las calles del casco norte de Sevilla y me las encuentro a todas enfilando la calle Feria, inconfundibles, bulería de mujeres dispuestas a la juerga. (Gracias, Marga Cáceres por mandarme el documento gráfico ¿a que es mona mi moto?)


En la iglesia mudéjar de San Marcos nos encontramos con Ismael, nuestro risueño guía, que dice que él no está allí por ser un gran conocedor del flamenco, sino por ser simpático, y ríe feliz de su ocurrencia. Comienza explicando cómo esa zona de Sevilla fue cuna de grandes flamencos, mucho más desconocida que la turística Triana, y que muchos de los que han escrito su historia empezaron a hacer sus pinitos en tablaos, bares, tabernas, cafés cantantes y academias de las que se repartían por las estrechas calles que vamos a recorrer. En este barrio en el que la convivencia era muy estrecha entre los vecinos (demasiado en algunos casos, pues lo normal era vivir en corrales de vecinos, donde la intimidad brillaba por su ausencia), barrio popular y humilde, habitado por muchos gitanos. El flamenco, nos contaba Ismael, podía ayudar las maltrechas economías familiares, gracias a las fiestas que daban los señoritos, verdaderos mecenas en momentos difíciles, y los niños aprendían de escuchar a sus madres mientras tendían la ropa o hacían el puchero. Artistas que tomaban el nombre artístico de sus madres, por lo de ¿y tú de quién eres?... "yo... de La Malena"

Actualmente se está haciendo una gran labor para revalorizar este barrio que ha sido durante muchas décadas un sitio donde no se podía entrar si apreciabas en algo tu vida, y ahora se está repoblando por una juventud moderna y cosmopolita.

En la calle San Luis, una deshabitada y ruinosa casa guarda la memoria de Manuel Vallejo. Pasamos por la peña flamenca Manolo Caracol, en la calle Divina Pastora, para detendernos en la Plaza del Cronista, donde aprendemos algo sobre José Torres Garzón, llamado Pepe Pinto, marido de La Niña de los Peines ("un calzonazos", en palabras de Ismael), y sobre la triste y corta vida de Manuel Vega Pinto, el Carbonerillo, que empezó pregonando el carbón que vendía su padre y acabó cantando por fandangos sus desamores, como si de fascículos de un culebrón se tratara, amores y desamores que ahogaba en el alcohol que le produjo el deterioro y la muerte a los 31 años. A pesar del poco tiempo que tuvo fue un gran impulsor del fandango, cantándolo con un estilo propio acompañado por la guitarra del Niño Ricardo.

"Por las lágrimas se va
La pena grande que se llora.
Por las lágrimas se va.
La pena grande es la pena,
Que no se puede llorar.
Esa no se va, se queda”

Nos desviamos un poco de la ruta para admirar la fachada de la soberbia iglesia barroca de San Luis.


En la plaza de la Cruz Verde, Ismael nos cuenta la historia de Estrellita Castro, famosa por el caracolillo en su frente, tanto que por expresa voluntad fue enterrada con él. Aprendió a bailar en la academia del Realito a cambio de limpiar allí y fue la auténtica creadora de lo que hoy se conoce como canción andaluza. Amiga de Lorca, Falla y de todos los escritores de la generación del 27, que ayudaron a que el flamenco tuviera un prestigio que había perdido. Pero sobre todo nos contó los chascarrillos de la madre de Estrellita, Sebastiana:

La primera vez que montó en avión la engañaron ya que le daba auténtico pánico. Su hija la engañaba diciéndole que era un autobus. Cuando despegó y se vió en los aires empezó a gritar desesperadamente, ¡dile al chófer que pare ya!. Una azafata se acercó a ella y para tranquilizarla le dijo ¿Quiere usted tomar algo?, y le respondió con mucha tranquilidad: "¡Sí!, mireusté me va a pone una copita de anis Clavel".

En otra ocasión se encontró con Jacinto Benavente, escritor y poeta muy destacado en el franquismo:
-¡Don Jacinto, Don Jacinto! ¿Sabeusté que tengo un hijo que es como usté?
-¿Escritor?
- ¡Nooo! ¡maricón!

¡Menuda era la Sebastiana! Cuando murió, Estrellita estaba de gira por América y Fraga, entonces Ministro de Información, la hizo embalsamar, para que a su vuelta su hija pudiera contemplar por última vez su cuerpo ya sin vida.

En la Alameda de Hércules había muchos espacios donde el flamenco estaba a la orden del día: colmaos donde a la vez que una copita de manzanilla escuchabas el mejor flamenco, tablaos o cafés cantantes como “Las siete puertas” o "El Novedades", donde destacaba el taconeo de La Malena o la Macarrona, o la academia del Maestro Realito en la esquina con la calle Trajano, de donde salieron muchos artistas famosos como Antonio el bailarín, o su pareja artística desde la infancia y durante muchos años, Rosario; También había sitios más "peligrosos", locales de alterne donde en unas salas se escuchaban coplillas y en otras, más oscuras pasaba de todo lo que quisiera el cliente. Diferentes modos de disfrutar del flamenco, vamos.

Ismael nos contó que al estar prohibida la asociación en época de Franco, en "Los Majarones" todos los socios eran presidentes: ¡165 presidentes!. Algo así vamos a tener que hacer nosotras si nos asociamos.

De la Alameda también salió la primera en usar bata de cola, Pastora Imperio, (sección Karmele Marchante: Estuvo casada durante un año con el famoso matador de toros Rafael El Gallo y posteriormente con el también torero "Gitanillo de Triana", o sea, que por lo tanto, era la nuera de Gabriela Ortega Gómez y cuñada de Ignacio Sánchez Mejías..., vamos, que los cuernos estaban a la orden del día en esa familia).

Otro que salió de ese barrio fue el inigualable y carismático Manolo Caracol, pareja durante muchos años (artística y en la vida real) de la gran Lola Flores.

tan sólo y triste me hallo
a to las horas del día
que hasta el habla me se olvía
y si me hablas me callo
pensando en la pena mía.

¡Ay, Manolo, qué razón tienes, arma mía!

Pero sobre todo Ismael destacó la historia de Gabriela Ortega Gómez, la de la voz de estaño. De estirpe torera, madre de Joselito y Rafael El Gallo y suegra nada menos que de Ignacio Sánchez Mejías, al que Lorca le cantó tan bien cantado: No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada, ni corazón tan de veras. Gabriela llevó la poesía más importante del pasado siglo por los teatros, cantó a Lorca y a Alberti, y tuvo que exiliarse por ser valiente y recitar a los poetas prohibidos por el Régimen, siendo más querida y conocida en otros países. Recitadora, cantaba, bailaba y toreaba el verso, con su voz de trueno sollozante.

Y ya, con el tiempo inexorablemente pisándonos los talones, llegó el momento de despedirnos, fotos a la entrada del microbus, abrazos y besos...

La pena grande que se llora,
con las lágrimas se va.
La pena grande es la pena
que no se puede llorar.
Esa no se va; se queda...


Y cuando se fueron la Alameda quedó extrañamente sola, y las que quedábamos (Isabel, Marga, Elena y yo, alias la mudita) no queríamos que acabara aquello así y arrastramos nuestras sombras por los antiguos tugurios de la alameda, como si fuéramos señoritos de parranda, para caer en un moderno restaurante vegetariano, donde desmenuzamos los dos intensos días con una sensación de felicidad difícil de explicar. Bueno, yo me limité a desmenuzar la verdurita del cuscus y el postre de chocolate, pero era todo oídos y por una módica cantidad, cuando recupere mi voz, podré contaros todos y cada uno de los cotilleos que escuché: bien pagáaaa, me llaman la bien pagáaaaa... Porque como dijo mi maestro Manolo Caracol:

que el mundo a mí me critique
y eso no me importa na
yo soy águila imperial
y mientras tenga una pluma
no dejaré de volar.


Y a las siete de la tarde, cuando vi que las incansables de Santa Clara pretendían seguir de parranda y ya planeaban el siguiente gintonic, cogí mi moto y eché a volar... galopa y corta el viento, con su vespa por el centro, caminiiiito de su casaaaa... donde mi prole se animó al ver que no podría reñir en unos días, y todos me hablan en susurros, nunca hubo en mi casa tanto silencio. ¡Gracias, cacereñas!

HOY... LA CENA DEL LIBRO EN SEVILLA

“En aquella libreta llevaba un registro conmovedor y minucioso de la cuenta corriente de su amor”, dijo Leónidas del diario de Amélie, y lo mismo espero sea esta crónica de nuestro encuentro. Más conmovedor que minucioso, pero con una cuenta corriente bien saneada, ¡nada de números rojos! Una cuenta corriente que va sumando encuentros, anécdotas y estupendas amigas en la lectura y en otras cosas menos literarias pero igual de importantes (y que conste que no lo digo por el fondo, que aumentó gracias a nuestra tesorera).


Tras un ratito de descanso que algunas aprovechamos para tomarnos un gin-tonic y machacarnos más el maltratado cuerpo, volvemos a encontrarnos a las nueve de la noche. Debo reconocer que yo estaba machacada tras mi semana de couldina y klinex, tanto que mi hija Marta me dijo antes de que saliera con el bolso colgao del hombro y las ojeras puestas: "mami, ¿y tan obligatorio es eso de Hoy Libro?". Ya con la Margaretta en el taxi me recuperé un poco, pero lamento mucho que mi cuerpo y mi voz no estuviera a la altura de las circunstancias.


Asistentes:
Cáceres (12): Mayte F., Marga, Rosalía, Verónica, Rosa, Isamari, Emma, Emi, Bea, Carmina, Julia y Pilar Bacas
Sevilla (10 ¡nos han ganado!): Adela, Ángela, Ángeles, Elena, Isabel, Julia Carlota Rocío, María Norte, Marga, Pililebe y yo, Cristina

A las nueve estábamos puntuales en el Restaurante El Abuelo, donde Ángela se había encargado de reservar ¡el restaurante entero! Cuando llegamos empezamos a revolverlo todo para colocar las mesas como mejor nos venía para vernos bien las caras, ante el espanto de Macuti, la dueña. Quitamos manteles, platos y cubiertos hasta formar un rectángulo. Nos alternamos cacereñas y sevillanas para que así la convivencia fuera más estrecha, y tras el brindis de bienvenida, repartimos regalos.


Nuestro humilde y manual bolsito con separador dentro quedó en pañales con la bolsa que tenían ellas preparadas ¡glup! de todo para que en el próximo encuentro estemos monísimas de la muerte: ampollas para tener la cara como una quinceañera, perfumes, estuches de manicura, pelotitas pa ponernos el pecho firme... ¡de tó! ¡un kit completo de belleza en siete días! y para la belleza interior, tres libros. ¡Con éstas no se puede!

Después alguien inventó que dijéramos nuestros nombres, cual terapia de grupo, acto que fue boicoteado por las traviesas del gol norte. A la sucesión de platos fue subiendo el tono de las voces (de algunas voces... por cierto, por si a alguien le queda alguna duda, yo soy la mudita del gol sur). De pronto Marga y Isamari tomaron las riendas y pusieron orden con el habitual ya martilleo de las botellas con el tenedor. Emulando a Umbral y al grito de "¡Hemos venido a hablar del libro!!!" enmudecimos todas. Y el libro en cuestión era "Una letra femenina en azul pálido" de Franz Werfel.

Momento memorable cuando todas, guiadas por la abadesa María Norte hicimos prácticas con las servilletas recordando al padre prior. ¡Qué bien se os dan las manualidades, hermanas!

Yo, como Isa Mari, no tengo ganas de contar detalladamente el resultado de tan intenso y acalorado debate sobre Leónidas, que todas tendréis en vuestra memoria. En la encuesta del blog ha habido 11 votos: a 9 le han gustado mucho (aunque alguna dijo que habría votado "bien" si yo lo hubiese puesto...) y a 2 regular.

Sólo diré que nuestro encuentro no pasará "del escritorio de la vida al archivo de los asuntos concluidos" de Leónidas, porque ésto no ha hecho más que empezar, y así lo demuestran las ganas que teníamos de poner ya fecha a la siguiente cita, que hemos decidido que sea en territorio neutral, alguien propueso Llerena.

Marga comentó que había buscado en el diccionario "entusiástico" y que existía, pero que lo que no existía era entusiasmada, "así que nosotras estamos entusiásticas con el grupo de Cáceres", ¡es que ella es nuestra María Moliner particular!

Las sevillanas hemos comprobado que la disciplina de voto es más estricta en vuestro grupo, aquí somos un poquito más caciques (no de ron, sino del otro), y en menos que salta un galgo lo apuntamos en el acta y listo. De ahí al blog y si te ví no me acuerdo. Luego hay protestas "po yo no me enteré de eso", "¡ah! ¡po lo pone en el acta!". Cosas de la juventud lectora comunitaria.

Se procedió a votar el siguiente libro que leeremos en la próxima cumbre, y salieron varias propuestas no del gusto de todas, hasta que se llegó a la fumata blanca: ALBERTA TIENE UN AMANTE de Birgit Vanderbeke (Editorial Salamandra).

Yo, como podía hablar poco, pero de las manos estoy estupendamente gracias a Dios, apunté algunas propuestas de lecturas que me hizo Pilar Bacas, y que las pondré con sus reseñitas monas en otra entrada, junto con la lista de libros cortos que propuso Maite.

Y como me dijo un amigo al que me encontré por la mañana en la calle Sierpes y nos vió a todas juntas: "ay! ¡cuánta chochona junta!". Eso debieron pensar algunos de los que asomaban la cabeza por El Abuelo y asustados huían al encontrarse de bruces con nuestra mesa.

Tras el postre y el chupito quisimos seguir la juerga, pero estaban las terrazas de la Alameda cerradas, así que algunas nos retiramos a nuestros aposentos... las pendonas que no se retiraron que cuenten qué hicieron, que se me ha olvidado preguntar.

HOY... PASEAMOS POR SEVILLA

Sábado 4 de octubre.
Por fin llegó el gran día, y con los nervios a flor de piel, a las 11 ya estaba listo el cuarteto de bienvenida, rosas amarillas en mano y con una carta con letra femenina azul pálido con una petición al más puro estilo de Vera, en espera del microbús que las traía tras la obligada parada en Monesterio para meterse entre pecho y espalda un bocata de jamón.
La primera en llegar fue Pilar Bacas, que se había adelantado al pelotón, viniendo un día antes. Un poco más tarde vimos una jauría femenina arrastrando maletas por el centro de la Alameda de Hércules. No cabía duda, eran ellas. Nos levantamos casi sin pagar los cafés con los que estábamos intentando espabilarnos y fuimos a su encuentro. Una algarabía llenó la mañana, más propia de quinceañeras que de las señoras de edad madura en las que nos encontramos. Besos por aquí, besos por allá y una sensación general de reencuentro con amigas de toda la vida.

Al asalto entramos en el hotel. Y llenamos la Sacristía de Santa Ana de risas, fotos y charlas. Las habitaciones no estaban preparadas pero el amable recepcionista, quizás temeroso de las represalias de tanta mujer junta, les facilitó dos para que se acicalasen, momento que aprovechamos todas para colarnos en ellas, cotillear de la decoración y, como no, hacernos fotos como si fuésemos un grupo de niponas procedentes del mismo Tokio. Las sevillanas también fueron llegando poco a poco.

Por fin todas estuvimos listas para comenzar la visita a la ciudad, que brillaba como tomando literalmente las palabras de Franz Werfel en el libro elegido para nuestro encuentro "el mundo se presentaba como un tibio día de octubre que, por una especie de caprichoso ardor juvenil, parecía un día de abril".

Bajo la atenta mirada de Hércules y Julio César empezamos a leer el texto que llevábamos preparado, una escueta guía preparada a la carrera de lo que íbamos a ver. Y que pongo aquí a petición popular:

ALAMEDA DE HÉRCULES
El hotel Sacristía Santa Ana se encuentra en lo que eran unos terrenos pantanosos, anegados por las frecuentes subidas del río Guadalquivir, y que luego, domesticadas las aguas, se urbanizaron con árboles frondosos y bellas fuentes. Estaba rodeado de álamos, lo que le da su nombre.

Uno de sus extremos está presidido por dos columnas sacadas de un templo romano dedicado a Hércules y encontrados durante unas excavaciones. Sobre ellas se colocaron dos esculturas de Julio César (restaurador de Híspalis) y Hércules (fundador de la ciudad). En el otro extremo, en la segunda mitad del siglo XVIII, se colocaron otras columnas rematadas con leones y escudos representando a España y Sevilla.


Sección Karmele Marchante: hasta hace no mucho tiempo, era el “lupanar” de Sevilla, donde se daba cita lo mejor de cada casa.
El Palacete rosa que veréis cerca del hotel es la llamada Casa de las Sirenas, del siglo XIX, hoy edificio municipal utilizado como Centro Cívico.
En las cercanías de la Alameda, en la calle Conde de Barajas, se encuentra la que fue vivienda durante una temporada del escritor romántico Gustavo Adolfo Bécquer.


PLAZA DEL DUQUE
Conocida desde el siglo XVI como plaza del Duque de Medina-Sidonia, por encontrarse allí su palacio. El espacio central está presidido por la estatua de Velázquez, obra del escultor Susillo, que fue colocada en 1892 sobre un pedestal del arquitecto Juan Talavera.
Sección Karmele Marchante: es aquí donde se encuentra el Corte Inglés, para las adictas a las compras.

PLAZA DE LA CAMPANA
Su nombre viene de que allí había un almacén municipal, dotado con servicio para sofocar incendios. En caso de alerta, se hacía sonar una campana para movilizar a los operarios y vecinos.
Sección Karmele Marchante: no os vayáis sin tomaros algo en la pastelería La Campana, y si no, compraros unos zapatitos de Pilar Burgos (¿eh, Emma?).

CALLE SIERPES
Desde el siglo XV y por motivos inciertos, la calle fue bautizada con el nombre de calle de la Sierpe, y más tarde, hasta la actualidad, como calle Sierpes. Hay muchas hipótesis y leyendas que tratan de explicar su nombre; unos dicen que es por su serpenteante forma, aunque hay narraciones que más parecen cuentos infantiles. Algunos historiadores consideran que proviene de la Cruz de la Cerrajería (hoy día en la Plaza de Santa Cruz, que luego veremos, pero que estuvo instalada hasta 1840 en la confluencia de Sierpes con la calle Rioja), que en otro tiempo era conocida como la Cruz de las Sierpes, o serpientes. Otra teoría es que proviene de un supuesto caballero llamado Don Álvaro Gil de las Sierpes, que tenía su residencia en esta calle. Una leyenda cuenta que en aquellos años una serpiente enorme que habitaba sus alcantarillas era la devoradora de muchos niños que desaparecían. En un principio les echaron las culpas a los judíos y sus prácticas sacrílegas, hasta que cierto día un esclavo que ansiaba la libertad dijo que conocía la causa de las desapariciones, pero sólo lo diría si a cambio le concedían la libertad, cosa que se le prometió, por lo que les condujo a una alcantarilla cercana a la Cárcel Real donde mostró los restos de una inmensa serpiente muerta rodeada de cuerpos y esqueletos infantiles.
Al final de la calle se encontraba la Cárcel Real de Sevilla, donde llegó a ocupar una celda (como preso) Miguel de Cervantes por el año 1594.

Hoy es una bulliciosa calle comercial.

AYUNTAMIENTO
Desde la Reconquista de Sevilla por el rey San Fernando, el Cabildo Municipal, formado por los Caballeros Veinticuatro (uno por cada collación o barrio que tenía Sevilla) y por los Jurados, se reunía en el Corral de los Olmos, al pie de la Giralda, bajo la hornacina de la Virgen de los Olmos (Plaza Virgen de los Reyes). Al enriquecerse Sevilla en el siglo XVI con el comercio con las Indias, ya no era decoroso un Corral tan pobre para una tan rica ciudad, por lo que se determinó construir un gran Palacio Consistorial en la Plaza de San Francisco. En 1527 inició las obras el arquitecto Diego de Riaño. El estilo es renacentista y puede considerarse uno de los más extraordinarios monumentos de España en su estilo, aunque aún no está terminado de labrar su exhorno exterior.
La fachada a la Plaza de San Francisco nos presenta puertas y ventanales adornados con medallones de personajes mitológicos e históricos. Las pilastras se decoran con ramos florales y grotescos.


A un lado del edificio está el Arquillo que comunica la Plaza de San Francisco con la Plaza Nueva, está flanqueado, a media altura, por dos hornacinas con estatuas, una de Hércules (navegante fenicio y luego considerado dios mitológico) a quien se atribuye la fundación de la ciudad de Sevilla, y otra de Julio César, que restauró y amuralló la ciudad. Ambos figuran en este lugar de honor al ser considerados como los Padres de la Patria Hispalense. La fachada del Ayuntamiento que da a la Plaza Nueva es moderna, y de escaso interés arquitectónico.
Sección Karmele Marchante: dice la tradición que hay que pasar por el arquillo sin hablar para poder casarte, así que si alguna se encuentra por la labor, ya sabe.

AVENIDA DE LA CONSTITUCIÓN
Surge con vocación de vía principal no sólo por desembocar en las Casas Consistoriales, sino para enlazar el monumento principal de Sevilla, la Catedral. A esto se añade la construcción de la antigua lonja de mercaderes (Archivo de Indias), erigida entre 1583 y 1598, y la primitiva Casa de la Moneda. El estilo arquitectónico está vinculado al regionalismo predominante del s. XX. En la acera de los pares, a la altura del primer tramo o antigua Génova, permanecen muchas de las obras llevadas a cabo entre 1912 y 1917 por arquitectos significativos del regionalismo, como Aníbal González y José Espiau.

Por allí pasamos todas entre las fotos del autor del cartel de la Bienal de Flamenco de este año, Ruvén Afanador, unas fotos que recuerdan los personajes de las películas de Fellini, son todas flamencas con unos maquillajes muy marcados.

CATEDRAL
Es la catedral gótica más grande del mundo, y el tercer templo en cuanto a tamaño tras la Basílica de San Pedro del Vaticano en Roma, y San Pablo en Londres. Su construcción se inicia en 1401 sobre la antigua Mezquita Aljama de Sevilla.
"Hagamos una Iglesia que los que la vieren labrada nos tengan por locos";
así tradujo el pueblo lo que habían decidido en sus reuniones los canónigos de Sevilla en 1401. Estaban dando a luz, sin saberlo del todo, esta maravilla que hoy contemplamos y cuya historia resulta sorprendente.
Posee cinco naves, que se distribuyen con perfecta orientación musulmana, mirando hacia Levante. El aspecto más controvertido es que no cuenta con una cabecera en el sentido gótico habitual en forma de ábside sin girola, ya que su planta es un perfecto rectángulo que se corresponde milimétricamente con la de la alhama, de la que heredó, también, la insólita disposición de las puertas.

De las tres puertas que dan a la Avenida de la Constitución, las dos laterales son las más puramente góticas, son la del Nacimiento y la del Baptisterio, adornadas con estatuas de barro cocido realizadas por Lorenzo Mercadante de Bretaña. Presentan la frontalidad y el solemne hieratismo propios del gótico, pero, al ser la Catedral de una época muy avanzada del gótico, tienen una expresividad y una atención al detalle realista que anuncia ya el Renacimiento.

CALLE ALEMANES
En la edad media estaban asentados en ella los mercaderes de origen alemán. También fue llamada "calle de las gradas". Fueron un importante centro comercial, al estar situada entre la antigua alcaicería mayor de la ciudad, el Cabildo o Ayuntamiento de la ciudad (en el cercano Corral de los Olmos) y el puerto.
Perdió cierta importancia en el siglo XV, al mudarse el Cabildo al actual edificio del Ayuntamiento en la Plaza de San Francisco y con la edificación de la Casa Lonja de Mercaderes, que concentró el comercio del puerto. Pero siguió siendo calle céntrica, comercial y con mucha vida picaresca, como bien refleja la literatura de la época (Cervantes en especial).

Aquí se encuentra la Puerta del Perdón, que da acceso al Patio de los Naranjos. Era la puerta principal de la mezquita mayor sevillana, de la que conserva su arco de herradura apuntado, típicamente almohade. Por su parte interior (la que da al patio) conserva su decoración musulmana con paños de sebka en la parte superior. Por fuera su decoración fue reformada en el siglo XVI por Michel Perrin, que añadió estatuas de San Pedro y San Pablo, de la Virgen y San Gabriel, y un relieve de Jesús expulsando a los Mercaderes del Templo (posiblemente una advertencia a los comerciantes que se reunían en las gradas catedralicias a hacer sus tratos). Mantiene también de la época almohade las hojas de la puerta, con magníficos aldabones de bronce que son una bella muestra de orfebrería árabe.

El Patio de los Naranjos es un espacio rectangular, a modo de patio interior, que actúa como claustro de la Catedral, y que era el patio de abluciones de la antigua mezquita mayor hispalense. Conocido como el Corral de los Naranjos desde comienzos del siglo XIV, su lado meridional lo ocupa el Flanco del Evangelio, que sustituyó la Sala de Oración de la alhama. Los lados de Levante y Septentrión corresponden al sahn de la misma y el de Poniente se corresponde con la fachada de la Epístola de la Parroquia del Sagrario.

PLAZA VIRGEN DE LOS REYES
Está rodeada de construcciones de marcado cariz religioso. El Convento de la Encarnación, de monjas agustinas, formaba parte del extinguido Hospital de Santa Marta, una fundación del Arcediano de Ecija Fernán Martínez, en 1385. Su pequeña iglesia presenta caracteres arquitectónicos medievales, que le prestan singular interés.

Al salir, nos acercamos a la cercana plazuela de Santa Marta, que posee la fascinación de lo pequeño, de lo íntimo. Es en realidad un capricho arquitectónico, ya que no comunica ninguna calle, es un espacio cuadrado presidido en el centro por un crucifijo de piedra. Allí Marga se fue en busca de alguien que nos hiciera una foto de grupo, y encontró a un amable turista (masculino) que con paciencia infinita nos hizo fotos con cinco o seis cámaras diferentes.


La gallarda silueta del Palacio Arzobispal, aloja al Prelado de Sevilla. Traspasando su movida portada tardobarroca, obra de Lorenzo Fernández de Figueroa y Diego Antonio Díaz en los primeros años del siglo XVIII, hay dos bellos patios manieristas.
La evolución entre gótico y renacimiento da un paso más en las dos puertas de la Catedral que dan a la Plaza de la Virgen de los Reyes: la de los Palos y la de las Campanillas, la forma ojival, con tímpano, es gótica, pero su decoración escultórica, de Michel Perrin, es ya netamente renacentista. Los relieves de los tímpanos (la Entrada en Jerusalén en la Puerta de las Campanillas; la Adoración de los Magos en la Puerta de los Palos), presentan un buen efecto de perspectiva, una composición muy dinámica y figuras de modelado naturalista.

Pero lo más relevante en esta plaza es la verdadera enseña de Sevilla, la Giralda, que a pesar de su autonomía, ejerce la función de torre y de campanario de la Catedral de Sevilla. Patrimonio de la Humanidad desde 1987, no sólo destaca por su ubicación e historia, también debemos subrayar su factura arquitectónica, su función a lo largo de los siglos y su significado dentro del casco antiguo de la ciudad. Su base cuadrada se sitúa a 7,12 metros sobre el nivel del mar, teniendo 13,61 metros de lado y una altura de 104,06 metros.
Fue construida en su base a imagen y semejanza del alminar de la mezquita Kutubia de Marrakech (Marruecos), También se la considera hermana de la gran Torre Hasan de Rabat, de sesenta metros.

El cuerpo musulmán de la torre fue erigido para conmemorar la victoria almohade en la batalla de Alarcos en 1184, por orden del califa Abu Yaqub Yusuf. A raíz de un terremoto ocurrido en 1365 se perdió la antigua esfera original de cobre que coronaba la torre, que fue sustituida por un sencillo alminar. En el siglo XVI se añadió el cuerpo de campanas a cargo del arquitecto cordobés Hernán Ruiz, que además fue encargado por el cabildo catedralicio para que el nuevo cuerpo tuviera un remate en forma de estatua que representa la Fe. La estatua fue instalada en 1568 y es una estatua renacentista fundida en cobre. La palabra giralda proviene de girar y hace referencia a la "veleta de torre que tiene figura humana o de animal". Con el paso del tiempo, ese nombre pasó a denominar a la torre en su conjunto, comenzándose a conocer a la figura que la corona como el Giraldillo. Su nombre real es Triunfo (o Coloso) de la Fe Victoriosa. También se le llama erróneamente Santa Juana. La estatua, de más de 3, 5 metros de altura pesa 128 kilos.

Aquí, por un malentendido, se separó el grupo, y unas seguimos con el recorrido sin el papel que explicaba los datos históricos, por lo que la afónica guía tuvo que hurgar en su memoria para explicar lo que íbamos viendo.

PLAZA TRIUNFO
Situada en el eje de un conjunto de edificios declarados Patrimonio de la Humanidad en 1987: el Archivo General de Indias, los Reales Alcázares de Sevilla y la Catedral de Sevilla. Su nombre se debe a un templete de estilo barroco situado al costado del Archivo de Indias, llamado Triunfo, con una imagen de la Virgen y el Niño en su interior, y construido en el año 1757 en conmemoración y agradecimiento por no haber sufrido desgracias personales en el terremoto de Lisboa de 1755, ese seismo derrumbó parte de la Catedral, donde se estaban celebrando los oficios del día de Todos los Santos, que se continuaron en el exterior, justamente donde se encuentra el Triunfo.

En el centro se encuentra un monumento dedicado a la Inmaculada Concepción, de Lorenzo Coullaut Valera (1918).

En el siglo XV esta plaza se conocía con el nombre de Plaza de los Cantos debido a que era el lugar de acopio de los cantos y sillares para la construcción de la Catedral que se estaba ejecutando durante todo este siglo. Así mismo durante los siglos posteriores se le denominaba como Plaza del Hospital del Rey.

Hay tres puertas de la Catedral realizadas en el siglo XIX, en estilo neogótico: la de San Cristóbal, desnuda de decoración escultórica, que da a la Plaza del Triunfo; la de la Concepción, que comunica el Patio de los Naranjos con el interior del templo; y la de la Asunción, al pie del templo, situada entre las ya aludidas puertas del Baptisterio y del Nacimiento, debe su nombre al relieve de su tímpano, realizado por Ricardo Bellver en el siglo XIX, con un estilo arcaizante y de formas rotundas (curiosamente, el material usado en ese relieve es el cemento). También se le llama Puerta de Reyes y Arzobispos, puesto que por ella, tradicionalmente, entraban los reyes en sus visitas al templo, y los arzobispos de Sevilla en la ceremonia en que tomaban posesión de su cargo.

ARCHIVO DE INDIAS
Se creó en 1785 por deseo del rey Carlos III de centralizar en un único lugar la documentación referente a las colonias españolas, hasta entonces dispersa en diversos archivos: Simancas, Cádiz y Sevilla. El responsable del proyecto fue José de Gálvez y Gallardo, secretario de Indias, encargándose el académico e historiador Juan Bautista Muñoz, cosmógrafo mayor de Indias, de su ejecución.
La Casa Lonja de Mercaderes de Sevilla, construida en época de Felipe II entre 1584 y 1598, por Juan de Mijares, sobre planos de Juan de Herrera, fue elegida como sede del archivo, tarea que desempeña hasta el día de hoy.

ALCÁZAR
Se utiliza como lugar de alojamiento de los miembros de la Casa Real o personalidades que visitan la ciudad. Se compone de diversos edificios de diferentes épocas. La fortificación original se construyó sobre un antiguo asentamiento romano, y más tarde visigodo. Posteriormente pasó a ser basílica paleocristiana (San Vicente Mártir), donde fuera enterrado San Isidoro. Constituyen el más importante edificio civil de Sevilla. Las murallas que lo rodean, y que pueden admirarse desde la plaza del Triunfo, datan de los primeros años del siglo X.
Los reyes cristianos, Alfonso X "El Sabio" y Pedro I "El Cruel" (llamado "El Justiciero" en Sevilla) contrataron moros artesanos para su construcción en el siglo XIV. El Palacio de Pedro I está considerado como el más completo ejemplo de la llamada arquitectura Mudéjar en España. No obstante, aún yacen algunos restos del anterior Palacio Islámico como el Patio del Yeso, de antes de la época de la Reconquista Cristiana.

PATIO DE BANDERAS
Su nombre se debe a que cuando llegaba algún rey, honrando su recibimiento se colocaban banderas en dicho lugar, aunque también puede ser debido a unas banderas ondeando al viento que en otros tiempos estaban pintadas al fresco sobre la puerta de acceso de la Plaza del Triunfo. Con forma de antiguo patio de vecinos, está ubicado dentro del entorno de los Reales Alcázares de Sevilla, tiene una extensión de 1441 m.
Es un lugar de paso, permitiendo el acceso tanto a la Plaza del Triunfo como al Barrio de Santa Cruz (antes judería), a través del callejón de la Judería, cercado por las altas murallas del Alcázar.

ARCO DE LA JUDERÍA
Daba acceso al barrio de la Judería. Cuando el rey Fernando III de Castilla conquista la ciudad, se concentró en Sevilla la segunda comunidad judía más importante de España, tras la de Toledo.

BARRIO DE SANTA CRUZ
Es un laberinto formado por estrechas calles y callejones para librarse del abrasador sol del verano sevillano, creando corrientes de aire fresco, que terminan en plazas.

Atravesamos la reja que antaño separaba y cerraba el barrio judío, para desembocar en el callejón del Agua, paralelo a las murallas, y por el que se traía el agua hacia los Reales Alcázares, y que también fue hospedaje del escritor Washington Irving, como recuerda una placa hecha por Mariano Benlliure. Saliendo de este callejón nos topamos con los preciosos Jardines de Murillo, otro lugar con encanto de Sevilla.

LA LEYENDA DE SUSONA, la fermosa hembra
Cerca del patio de Banderas y desembocando en la Plaza de Doña Elvira se encontraba la antigua calle de la Muerte, ahora calle Susona. Llama la atención un azulejo un poco macabro, en el que aparece una calavera con un nombre escrito debajo.

Antiguamente en Sevilla convivían tres grandes religiones, la cristiana, musulmana y la judía. Sevilla tenía una importante colonia hebrea, especialmente cuando destruido el califato, muchas familias de Córdoba la eligieron como nuevo refugio al principio del siglo XI. Esta judería permanecería hasta que fueron expulsados los últimos judíos por los Reyes Católicos. Los judíos eran grandes comerciantes, dedicados también al manejo del dinero. Principalmente esto y la diferencia de creencias hacían que fuesen personas no queridas por los cristianos, que empezaron una campaña contra ellos.
En 1481 empezó a fraguarse un complot por parte de los judíos, como represalias al trato sufrido de parte de los cristianos, porque un siglo antes se produjo una gran matanza, con cerca de 4.000 judíos muertos. Los judíos intentaban, mediante el citado complot, hacerse con el control de la ciudad, y buscaron el apoyo morisco.
El lugar elegido para la reunión fue la casa de Diego Susón judío converso, cabecilla de la revuelta, que vivía con su hija Susana Ben Susón, conocida en la ciudad como “la fermosa fembra”. La judía recibía tantos halagos de sus vecinos que le hizo soñar con alcanzar un puesto en la vida social de la ciudad y comenzó a verse con un hidalgo cristiano de Sevilla.
Un día, mientras esperaba que todos se acostasen en su casa para ir al encuentro de su amante, se enteró de la conspiración que tramaban los suyos con su padre a la cabeza, en la cual pensaban atacar a los principales caballeros de la ciudad. Temiendo que le pasase algo a su amado, Susona le advirtió del peligro que corría, para que pudiese ponerse a salvo. No se dio cuenta que con ello ponía en peligro a toda la colonia judía de Sevilla. Su amante puso la rebelión a oídos del asistente de la ciudad, Don Diego de Merlo, que se personó en la judería para acabar con la rebelión y detener a los cabecillas. Entre ellos se encontraba Diego Susón. Detuvieron a los judíos y se lo llevaron a la cárcel, donde permanecieron unos pocos días y después fueron ahorcarlos en Tablada.
Repudiada por los suyos por ser la causante de la muerte de su propia gente, y tras caer en la cuenta de su grave error, la Susona, desesperada, busca ayuda en la Catedral donde le dan la confesión y el bautismo.

Su amante no quiso saber nada de ella después de lo sucedido, y abandonada por todos la bella Susona buscó consuelo y refugio en un convento de clausura de la ciudad, en el que terminó sus días, muy apenada por ser la responsable de la muerte de su propio padre. En su testamento dejó escrito: “Y para que sirva de ejemplo a los jóvenes en testimonio de mi desdicha, mando que cuando haya muerto separen mi cabeza de mi cuerpo y la pongan sujeta en un clavo sobre la puerta de mi casa, y quede allí para siempre jamás”. Se hizo su voluntad y tras su muerte, y hasta bien entrado el 1600, permaneció allí su cabeza, y por este macabro motivo fue llamada calle de la muerte.
Tiempo después se colocó un azulejo con una calavera y se cambió el nombre de la calle por Susona. Los datos mencionados en esta leyenda son rigurosamente ciertos y se conservan los nombres de los participantes en la reunión y las frases que mencionó Diego Susón al ir al patíbulo.

Tras tan macabra historia desembocamos en la Plaza de doña Elvira, elegante con sus azulejos y naranjos y una fuente y arriates con asientos de ladrillos y azulejos, aunque actualmente los veladores de los restaurantes turísticos no dejan disfrutar de su encanto. Antiguamente se utilizaba como Corral de Comedias, y se rumorea que en ella nació el amor imposible de Don Juan Tenorio con la mítica Doña Inés de Ulloa.

En la plaza de los Venerables, llena de tascas y terrazas, que toma su nombre del antiguo Hospital para Venerables Sacerdotes se volvieron a unir los dos grupos. Según las habladurías, en esta plaza nació Don Juan Tenorio y hay una taberna muy antigua, la Hostería del Laurel, donde se dice que iba antes de sus correrías en por de doña Inés. Por la estrecha callejuela que lleva a la calle Murillo, en una recoleta placita nos metimos en un bar a refrescar nuestras gargantas. El camarero preguntó que dónde estaban los maridos y Marga-Cáceres le dijo: "no, nosotras somos de un congreso de solteras".


Las carcajadas del grupo fueron llenando de eco las calles que nos llevaban a la Plaza de Santa Cruz, donde se encuentra la cruz de forja del siglo XVII que dió nombre a la calle Sierpres, que marca la antigua parroquia mudéjar de Santa Cruz; y más tarde le hicimos una reverencia a Don Juan Tenorio, que gallardo, sobre su pedestal esperaba nuestra llegada en la Plaza de Refinadores.
Pasamos por la Plaza de las Cruces, pequeña y con tres columnas terminadas en cruces; de allí fuimos ya a la calle Santa María la Blanca.

IGLESIA SANTA MARÍA LA BLANCA
Antigua Sinagoga judía edificada en el siglo XIII. En 1391 es transformada en iglesia cristiana, volviéndose a reconstruir a mediados del siglo XVII. Es uno de los conjuntos más deslumbrantes de la arquitectura andaluza del primer barroco. Su planta, de simple planteamiento, adquiere un dinamismo tensional y una riqueza cromática típicamente barrocos gracias a las yeserías de turgentes volúmenes y las pinturas murales que decoran el interior de la iglesia. El templo presenta planta rectangular.
Toda la superficie de las bóvedas, cúpula e intradós de los arcos se hallan repletas de una profusa y volumétrica decoración de yeserías con motivos geométricos, vegetales y figurativos, que, junto con las pinturas murales, que siguen la secuencia de las yeserías, dan movimiento a una planta ortogonal y sin dinamismo.
La iglesia presenta al exterior dos fachadas de reducidas dimensiones. La principal, hacia la calle Santa María la Blanca, se desarrolla en forma de torre-fachada. Consta, en parte inferior, de un arco apuntado abocinado. La rosca del mismo se decora a base de puntas de diamantes labradas en piedra. En la parte superior se distinguen tres cuerpos: El primero presenta dos vanos de medio punto, sin ninguna decoración; en el siguiente se sitúa el campanario, con dos vanos de medio punto enmarcados por pilastras y rematado por un frontón partido; por último, se sitúa un pequeño campanario compuesto por un vano de medio punto enmarcado por pilastras y coronado por remates cerámicos y una cruz-veleta.

Y como no sólo de visitas culturales viven las fermosas hembras, ya teníamos preparada una larga mesa en Carmela, el bar de May Amián, que fue tan amable de adaptarse a nuestra caótica organización y preparar una comida sin saber si éramos 15 ó 22, si llegábamos a las 2 o a las 3, y que nos recibió con una guirnalda de flores a modo de diadema, original y vital como es ella, y feliz de dar de comer a tanta hambrienta. Y allí, entre platos con nombres tan originales como su cocinera, engullimos a TomCruis, milhojas de calabacines y salmorejos sin parar de hablar ¿cómo es posible eso? ¿no tenéis agujetas en la mandíbula?

viernes, 9 de mayo de 2008

plano hoteles de Cáceres


Ver mapa más grande

PONGO AQUÍ EL COMENTARIO DE BEA, CON LAS INDICACIONES PARA LLEGAR AL HOTEL, POR SI ALGUIEN QUIERE IMPRIMIRLAS:

Aviso a navegantes:

Las que van al Hotel IBERIA PLAZA MAYOR, tienen que aparcar en el parking de Obispo Galarza o proximidades y bajar andando. No está muy lejos.

Las que van al ALAMEDA PALACETE tienen dos o tres plazas delante del Hotel y si no pues al mismo parking que las anteriores. Para entrar en la Calle del hotel tenéis que entrar por una calle que sale enfrente de la plaza de toros en dirección a San Blas. Luego calle Nido o calle Santi Espiritu que ambas mueren en la Calle Margallo (la del hotel).

Si os perdeis llamar al hotel y ellos os dan información.

miércoles, 7 de mayo de 2008

EL TIEMPO PARA EL FINDE CACEREÑO

Hola a tod@s (porque esta vez las actividades del blog se abre en algunos casos al género masculino)... Pensando que meter mañana en la maleta he curioseado el tiempo y parece que no nos van a lucir nuestros modelitos, así que llevar algo de "protección":


Viernes May 9

Máxima : 21ºC , Mínima 8ºC
Día: Soleado con algunas nubes dispersas
Viento: WNW 21 km/h
Humedad: 49%
Probabilidad de Precip.: 20%

Noche: Chubascos a primera hora
Viento: W 16 km/h
Humedad: 59%
Probabilidad de Precip.: 30%



Sábado May 10
Máxima: 18ºC , Mínima: 8ºC
Día: Podrán producirse chubascos durante el día
Viento: WNW 19 km/h
Humedad: 54%
Probabilidad de Precip.: 60%
Noche: Light Rain Early
Viento: W 14 km/h
Humedad: 58%
Probabilidad de Precip.: 60%
Domingo May 11
Máxima: 21ºC , Mínima 9ºC
Día: Los cielos estarán parcialmente nubosos
Viento: NNW 16 km/h
Humedad: 53%
Probabilidad de Precip.: 20%

Noche: Parcialmente nuboso
Viento: WSW 11 km/h
Humedad: 62%
Probabilidad de Precip.: 20%

jueves, 1 de mayo de 2008

HOY LIBRO SE VA... A CÁCERES (II PARTE)

Ya estamos en capilla!! queda poco tiempo para que conozcamos a nuestras líderes, esas próceres cacereñas que van marcando la estela que hemos de seguir (perdón, mejor que no me ponga a hacer metáforas naúticas, que luego me ahogo...).

Espero que tengáis leído y releído el relato "Bartleby, el escribiente", de Herman Melville, y preparada la palabra justa para comentarlo (justa ¿eh? no os enrrolléis que tenemos más cosas de las que charlar), ya sólo tenéis el tiempo justo para sacar vuestro modelito de la tintorería, meter los rulos en el neceser y la mudita en la maleta...

Bea me ha contado cómo llevan todos los preparativos y os lo pongo aunque corra el riesgo de que me cobre derechos de autora:

"Estamos preparando alguna cosilla para vuestra visita y estamos ya deseando que llegue el día. En el restaurante vamos a estar un poco ajustaditas y nos han protestado un poco los camareros, pero no queda otra opción, para tanta gente y que no sea una mesa superlarga. Ya veremos cómo lo hacemos.

Ya tenemos la visita guiada por la parte antigua el sábado al anochecer (que es precioso) y el museo Guayasamín por la mañana del sábado. Para los padres e hijos, me falta preguntar si están operativos los burrinos por si les apetece acercarse a los Barruecos y hacer un paseo en burro. Es muy divertido y está el campo con tanta agua que estalla de verde!!

Esta semana estoy trabajando en el Foro Sur (Feria de Arte Contemporáneo) en la parte antigua y me acerqué a los dos hoteles, que las reservas seguían en pie y que no había cambios.

Ya he leído que sois 11 y la sugerencia de traer alguna vestidita de "comunianta", pues mira, estaría bien, luego sacábamos la tarta de merengue (qué rica!!) y ya teníamos el postre solucionado. Creo que el sitio ya lo tenemos. El tema del ajustao es que creo que Enma y yo, que somos las que hemos encontrado la sala que más se adecuaba al número de personas, seguramente tendremos que servir la mesa, pues queda tan estrecha que los camareros no caben y, claro, la dueña no quiere que os vayáis de Cáceres con mala imagen de su restaurante. Ya le hemos dicho que sois de la familia y que no hay problema. Casi mejor traer cofias y delantales ahh!! y la cámara de fotos..."

Como ves, Pepa, tu fama de fotógrafa está llegando lejos, y no te extrañe que te contraten para la BBC (bodas, bautizos y comuniones...).

Las que me preguntaron si tenían que pagar algo del hotel Iberia ya saben que no, que se guarden su dinerito y que lo abonen allí.

Bea y Enma: muchísimas gracias por todo lo que estáis haciendo, por lo de ajustaítas no os preocupeis, porque como dice el refrán "del roce nace el cariño", el único problema será caer al lado de las que mueven mucho las manos para explicar sus puntos de vista, que pueden dejar tuerta a su vecina de mesa, yo por si acaso, me pondré en la otra punta de la mesa de una que yo sé... porque aunque tenga presbicia, le tengo mucho aprecio a mis ojos.

Por lo demás si tenemos que servir la mesa no nos importa, estamos acostumbradas. Me encantan todos los planes y por lo que yo sé, también estamos todas deseando conoceros y que llegue tan ansiado día en el que surquemos juntas los tempestuosos mares de la onda literaria (glup!).

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA: Ayer (3 de mayo), en el suplemento "El viajero" de El País, venía este artículo llamado "Cáceres, ciudad pajarera. Aves, torres y veletas que dialogan con el aire", pongo aquí el enlace para que lo leáis.

viernes, 4 de abril de 2008

HOY LIBRO... SE VA DE FERIA

¡Mujer que baila en la Feria
convirtiéndola en jardín!


Me ha pedido ONDA que haga esta entrada y, bajo la sombra protectora de un texto de Adriano del Valle sobre la Feria de Abril sevillana, escribamos nuestros comentarios, a modo de diario del "Real de la Feria". Sus palabras exactas fueron estas:
"Sería divertido hacer comentarios cuando llegárais a vuestras casas vestidas (de flamenca) y todo, y con ese puntito de manzanilla SOLEAR (recordad) o rebujito, seguros que nos reíamos un montón. Y me gustaría que pusiérais cosas de esa Feria tan particular y que aún no conozco aunque me han dicho que está ya muy masificada; yo prefiero ir en época mas tranquila."

El pobre ha reconocido su ignorancia sobre lo que es la feria, por lo que tendremos que perdonarle que crea que una llega a casa con ganas, fuerza y estado mental de comentar en el blog sus anécdotas, sin quitarse los tacones ni ná...

ONDA, te cuento, eran otros los tiempos, tu abuelo los disfrutó, en los que llegabas de la feria con el pelo oliendo a nardos y con los labios color rubí... ahora, una llega a casa a las tantonas de la madrugada, después de deshojar miles de rosas de pitiminí taconeando muchas horas por las casetas, con todo el cuerpo (excepto el que ocupaba el traje de flamenca) teñido con la pátina amarillenta del albero y un fragante aroma a pescaíto frito... eso sí, los ojos siguen siendo lirios morados... qué pena, hijo... ¿tú sabes cuántos rebujitos se pueden tomar estas feriantas por día? mejor ni contarlos! Harían millonario a tu suegro si se decidieran por la manzanilla Solear...

Pero bueno, quizás a la mañana siguiente, mientras se recuperan de la resaca, con la boca aún pastosa, en ese momento del día de toda ferianta que, los pies todavía doloridos del taconeo, miran su salón, todo desparramado de accesorios, mantoncillos y volantes, y piensan: "¿por qué no viviré yo en Valladolid?", y se hace un mundo engalanarse de nuevo, sin ganas de convertir en jardín ná de ná (excepto tu sofá), y prometes, con la mano en la Biblia y mirando al cielo: "nunca más beberé rebujito!"...

...en ese trascendental momento podríais girar vuestra mirada hacia el ordenador y dedicarnos a los ausentes unos minutillos de vuestro tiempo para contarnos vuestra crónica ferial.

Seguro que nuestras corresponsales en los distintos puntos de la geografía española lo disfrutarán... y yo, por supuesto, que estaré en London, ideal de la muerte con mi chubasquero a la sombra del Big-Ben, deseando tirarme de cabeza en un cibercafé pa engancharme con vosotras (¿tendrá wifi el hotel? tendré que mirarlo...).

ONDA también me ha pedido que ilustre esta entrada con el cartel de la Feria de 1912, y yo soy obediente y se lo voy a poner en el texto de su abuelo, pero yo he preferido que mis palabras la acompañen el cartel del 2006, más contemporáneo, que hizo el otro hombre que se ha merecido su sitito en nuestro blog: Manolo Cuervo.

FERIA DE ABRIL EN SEVILLA
Todo sevillano, sea o no menestral, esté o no vinculado a la servidumbre de un gremio, de un oficio o a las gabelas y rentas de su patrimonio, tiene por costumbre medir el tiempo, contar los días de las estaciones del año con una referencia de cuño popular: —Estrenaré el traje -dicen unos- para la feria de abril. —Blanquearemos la fachada de casa -dicen otros- para la feria de San Miguel.

El labrador afincado en la periferia de Sevilla hace sus cuentas, anota sus esperanzas en el debe y en el haber de las nubes que pasan, con el déficit o superávit de la sequía pertinaz o de la lluvia que pecó por exceso. Pero siempre nos dirá si es necesario o no que llueva para la feria. Por esta razón, la feria de abril tiene en Sevilla un cierto significado meteorológico y está inefablemente relacionada con el deseo, a veces fallido y a veces logrado, de quienes todo lo esperan del cielo. De quienes esperan los diezmos y primicias de una lluvia benéfica para los campos resecos.

Por eso, quizá la gracia, el ángel, la fisonomía, los rasgos más genuinos de la feria de abril, podríamos decir que nos bajan del cielo. Nos baja del cielo el amor al oficio, al trabajo; nos baja del cielo el reverso de la moneda que recibimos por nuestro trabajo, esto es: la sana alegría y gracia popular que ponemos en la expresión de esa alegría, en el baile y en el cante.

Cuando Sevilla quiere loar el dogma de la Inmaculada Concepción adiestra a unos graciosos ángeles de Murillo para que trencen sus danzas y eleven a María la gracia litúrgica de sus coplas. Estos niños se llaman “seises”. Hay una línea barroca en la danza andaluza, en las “sevillanas” por ejemplo, cuyos giros y figuras más gráciles se encadenan con el fino aire coreográfico de los “seises”. Desde el fervor litúrgico de la danza en el templo, a la alegría pagana de la danza en la feria, contemplamos la escala de la costumbre, de la tradición y de la fe, con peldaños que siempre ascienden al cielo. Escala célica que comunica directamente con la tierra de María Santísima. Y con su feria de abril.

Desde el reverbero de gas al arco voltaico, la feria de Sevilla atravesó la época verbenera del farolillo a la veneciana. La luz del gas iluminó la pequeña corte dorada de los duques de Montpensier, el barroco esplendor del palacio de San Telmo. El farolillo a la veneciana es una invención de nuestros días, casi de ayer mismo. Y el arco voltaico, hijo de la turbina que abreva su fuerza hidráulica en el Guadalquivir, ilumina el fabuloso conjunto de una feria cuya tradición no tiene igual entre todas las de España. Así la alegría populosa de la feria de Sevilla siempre fue la alegría mejor iluminada del mundo. Porque cuando no lo estuvo por la industria de la luz, por esa magia que hoy se llama luminotecnia, el corazón de los sevillanos irradió su luz humanizando el refrán, la charla, el decir, el modismo popular, la sentencia del chalaneo, el chiste, la ocurrencia, el dime y el direte del trato, de la compraventa o bien de la reseña verbal que cada uno hace sobre la corrida de toros que acaba de presenciar en el ruedo de la Maestranza.

El sevillano, depositario de una tradición milenaria, de una cultura que le fue transmitida por los mármoles de Itálica, sintiéndose un poco el héroe o bien simplemente el coreuta antiguo de la tragedia del vivir cotidiano, añora y saborea su tristeza y su alegría junto a la guitarra, junto a las castañuelas que repican, cuando los duendes del cante hondo habitan el alma nostálgica de cada uno.

Y si, como este año, se padece una sequía pertinaz y la sementera se agosta en los campos, Dios suele derramar su bendición sobre la feria de abril. Y entonces, miel sobre hojuelas. Ya lo dice el pueblo: “en abril, aguas mil”. Agua benéfica que bajará del cielo como el mejor piropo de Dios para la tierra de María Santísima. En forma de lluvia. Así sea.
Adriano del Valle.
ABC.- 21 de abril de 1945
Yo, la blogmaster, le voy a llevar a contraria por esta vez a nuestro amigo Adriano, y espero y deseo que no se cumpla el refrán de "en abril, aguas mil", y que el rebujito sea el único líquido que inspire los siempre inteligentes comentarios que, estoy segura, van a adornar como flores nuestro blog, convirtiéndolo en el más hermoso jardín cibernético y haciendo que a los ausentes nos llegue su fragancia a través de la pantalla del ordenador y nos acerquemos con ellos a la feria. A vuestra feria, cada una diferente y única, porque como dice un refrán sevillanísimo: "cada uno cuenta la feria según le va".
Os voy a echar de menos desde las húmedas tierras de Lady Di. Me tomaré un té a vuestra salud, darlings.

viernes, 14 de marzo de 2008

HOY LIBRO SE VA DE... SEMANA SANTA

Ya están aquí de nuevo las mismas imágenes de toda la vida, marcadas en las retinas de tantas y tantas generaciones, en esta ciudad nuestra por la que no pasan los años ni los siglos.

Ya están aquí de nuevo las torrijas pringando los escaparates de las confiterías, las mantillas coronando de luto a mujeres vestidas de negro con un rosario en la mano, el añejo olor de las sillas de enea en la Campana, el chirriante sonido de cornetas y tambores retumbando en el estómago, el penetrante aroma del incienso, los jóvenes con su chaqueta azul cruzá y su pelo engominao recorriendo callejones con prisa, las filas de nazarenos con sus misteriosos ojos mirándote desde otro mundo, las pandillas vestidas de Domingo de Ramos marcando el inicio de otra temporada en el vestir, el bullicio por las calles, los empujones, las noches oscuras sólo iluminadas por las filas de cirios, los niños con sus bolas de cera con el eterno sonsonete del "nazareno, dame un caramelo", que continuaba con el nada cristiano "y si no me lo das, te pego una patá", los balcones engalanados con telas de damasco rojo sangre...
Y para no ser nosotras menos, he adaptado nuestro logo a los nuevos tiempos que empiezan hoy, Viernes de Dolores, poniéndonos a todas en disciplinada fila con nuestro sempiterno librito en la mano, en la dirección que cada una busque para perderse.
Ya me estoy imaginando quién se pondrá a leer bajo los castaños de su tierra, y quién llenará sus páginas de la fina arena de su playa preferida, la que buscará huellas añoradas entre góndolas y canales, y la que abandonará su libro por unas horas para perderse callejeando por Sevilla en busca del rincón apropiado para ver a su Hermandad.
Pero para todas: ¡Que seáis felices y comáis... torrijas!

miércoles, 12 de marzo de 2008

HOY LIBRO SE VA... A CÁCERES

Atención!

El huracán Kristina y el tornado cacereño Bea (siempre soplando fuerte y a vuestro favor) han contactado telefónicamente, y sin asamblea general ni ná de ná han acordado por unanimidad:

-Reunión de hermanamiento en Cáceres el fin de semana del 10 y 11 de mayo (comida o cena el día 10, visita a Cáceres con una guía que nos va a explicar todo con pelos y señales el día 11)

Ah! se admiten parejas y niños (por una vez haremos una excepción), aunque la comida o la cena la hagamos sólo las mujeres.

Es una oportunidad de oro para conocer a nuestras líderes espirituales, además de culturizaros un poco, que falta os hace, pasearos por el casco antiguo de una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad, conocer su gastronomía... todo de la mano de nuestras pioneras literarias.

Apuntaros, lo vamos a pasar bien en estas jornadas de hermanamiento ¡menudo planazo os propongo! ¿no?

Bea, que ha demostrado ser un huracán más fuerte que yo, ha hecho ya gestiones para reservarnos habitación en algunos hoteles, que cada una de nosotras tendremos que confirmar. Así que poneros las pilas y reservad habitación en vuestro preferido.

HOTELES RECOMENDADOS EN CÁCERES:

HOTEL 5º CENTENARIO-BARCELÓ: Precio por habitación doble 86 euros + desayuno (no está céntrico, a 20 minutos del centro)

HOTEL IBERIA: (927 21 09 06 http://www.iberiahotel.com/index1.html). Céntrico, tiene parking, sencillo pero bien. Precio: 60 euros + IVA (desayuno incluido). Bea ha reservado varias habitaciones ya aquí, aunque se lo reconfirman el lunes porque tenían un grupo pendiente de contestar.

HOTEL PALACETE ALAMEDA: (927 21 11 74, http://www.alamedapalacete.com/) Bea ha reservado aquí ya 6 habitaciones, a un precio especial de 65 euros con IVA y desayuno incluídos. No tiene parking pero sí un vado para 3 coches, aunque dice que en la calle se puede aparcar bien. Está en la parte antigua.

Aparte de esto le he sugerido que aparte de la obligada visita por la ciudad, se enteren de la posibilidad de visitar el Museo Oswaldo Guayasamín, en esa política cultural que estoy llevando a cabo para acercaros al arte contemporáneo y sacaros del románico y del barroco sevillano en el que estáis ancladas.

Pues como véis, los vientos soplan a favor de este encuentro, que promete ser muy interesante y divertido, espero que sirvamos de guía a las adolescentes, si es que se dignan a acompañarnos.

Es la ocasión de oro, también, para que los hombres que se apunten (algunos sé que nos visitan a escondidas) aprovechen la ocasión para decidir el tema del libro que van a escribir, se dejen de goles por la escuadra y se pongan de acuerdo para escribirlo de forma conjunta. Si nos convencen, tienen la oportunidad de que dos grupos de lectoras (total: 26 mujeres, solo pa ellos) los inviten a comer y nos deleiten con su erudición y su saber estar. Ya veremos quién paga la comida, se negociará.

martes, 18 de diciembre de 2007

HOY LIBRO SE VA A... COMER POLVORONES

Ya está aquí de nuevo esa época del año en la que nos sentimos en la cuerda floja. De un brazo nos tira la alegría en los ojos de los niños, su ilusión por la magia de los Reyes, la desbordante explosión de luces en las tiendas y calles de nuestras ciudades. Del otro la inmensa nostalgia por la ausencia de aquéllos que compartieron con nosotros tantos mazapanes, y que han ido desapareciendo de nuestra rutina, aunque nunca de nuestro corazón. ¿Para qué lado nos vamos a caer?

Yo intento dejarme caer del primer lado, intentando transmitir a mis hijos la magia que tienen estas fechas, viviendo a través de sus ojos el misterio de unos Reyes que una vez al año desbordan de ilusión nuestras casas, y las llenan de trocitos de papel de regalo, caramelos, globos y los restos del anís, las peladillas y los mazapanes que les dejamos bajo el árbol para que repongan fuerzas ellos y sus camellos antes de marcharse a otras casas. Me encanta escuchar sus no siempre afinadas voces y su golpetear de panderetas al ritmo del fun fun fun, me gusta verlos pelearse por poner a sus Reyes los primeros en el Belén, y ver cómo dependiendo del día y del momento, es Melchor el que está más cerca del Niño Jesús, o Gaspar, o Baltasar... Me gusta el olor del turrón de chocolate, aunque venga del brazo del sillón, de una huella furtiva que delata al goloso que ha abierto la despensa para comerse un trocito del mismo turrón que nosotras robábamos en nuestra infancia. Me encanta cuando los oigo contarse que han visto salir a Papá Noel por su ventana, y que un reno les guiñó el ojo antes de irse, alguno incluso asegura que ha encontrado pelillos blancos de su barba en el quicio de su ventana.

Pero no siempre lo logro, a veces ante mis ojos aparecen las sombras de aquél que me enseñó a mí a disfrutar colocando las figuritas del belén caminito del portal, a felicitar con los cristmas, que él mismo dibujaba, a las personas queridas, aquél que disfrutaba como un niño cogiendo los caramelos de la Cabalgata para luego repartirlos entre todos y que, precisamente, un 6 de enero decidió subirse al lomo del camello de Melchor para desde una nube pintar el cielo con los colores que sólo los que saben mirar hacia arriba con ojos de niño descubren. Él forma parte ahora del Belén de mi casa, hecho de plastilina por mis niños, es una figurita más, y mi hija Lucía lo ha colocado pintando, pincel en mano, en un cuadro el portal, y nos gusta imaginárnoslo riñéndole a Melchor porque se mueve mucho, colocándole a la Virgen la túnica bien, mientras le cuenta al Niño Jesús historias para que se entretenga y se quede quietecito mientras él lo pinta.

Ayer escuché en una entrevista que para ser feliz hay que regar tres cosas en nuestras vidas: la familia, los amigos y los compañeros de trabajo. Me pareció una buena máxima, y espero aplicarla con más ahínco el próximo año. Y como vosotras formáis ya parte de mi jardín, no os extrañe si os caen unas gotitas cuando menos os lo esperéis, aunque serán unas gotitas de alegría, no como las que caen ahora en mi portátil.


Espero que el 2008 nos traiga páginas y páginas de ilusiones, amor, risas, alegría y salud, que le demostremos al mundo que las mujeres que leen no son peligrosas, aunque tengamos que manifestarnos tras una pancarta, como estos niños del cristma que pintó mi padre, y gritar a voz en grito: "QUEREMOS AMOR, SABER, GOZO Y PAZ!".

FELICIDADES A TODAS!!