En este blog no nos podemos dormir en los laureles. Los acontecimientos se suceden a ritmo de vértigo. Pasamos de la risa al llanto con una facilidad apabullante. ¡Cuántas cosas nos pasan! Todo menos dejarnos llevar por la monotonía.
Ayer celebrábamos un nuevo embarazo y hoy nos toca felicitar a nuestra PEPA, nuestra teenager, que se hace mayor, empieza su época de madurez, y por fin se acabará su época de granitos en la cara.
Espero que en este nuevo año que empieza su jefe se traiga, por fin, a su novia y que ésta le tenga entretenido, y él le deje a Pepa más tiempo para disfrutar de la vida, que se deje de reuniones a deshora, para que ella utilice sus horas en todo aquello con lo que la hace feliz (como nosotras, por ejemplo), horas para amar, para gozar, para fotografiar todo aquello que se mueve (mucho le tiene que cambiar la madurez a ésta...)
Pensando en qué le podíamos regalar (no me ha dado tiempo a un nuevo audiovisual, reto a la otra blogmaster por si se inspira) me he acordado de otra Pepa, otra adolescente eterna para nuestros ojos y nuestros recuerdos, y que como nuestra Pepa transmite energía, alegría y vitalidad. He encontrado esta canción, con la que Pepa puede ensayar nuevos pasos de baile para sus noches estivales de discoteca, y además oirá una frase en su boca que resume lo que ella transmite:
¡estando contigo, contigo, me siento feliiiiiiiiiiz! tararararará, tararararará...
FELICIDADES PEPA
Espero que con tu madurez te aficiones a la fotografía y nos veamos obligadas a readmitirte como fotógrafa del grupo. Estamos deseando.

