Ya estoy aquí con mis fuerzas renovadas! Y a petición de María Norte (gracias por echar de menos esta sección, mi favorita), coloco aquí una nueva edición de nuestras Lectoras con arte.
Este cuadro que hoy expongo ante vosotras me cautivó y me perturbó desde las paredes de la Tate Modern de Londres. Su composición, su colorido... nada de él me recordaba la pintura que yo conocía de su autor, uno de los grandes fauvistas, cuyos cuadros rebosan de colores puros. Tuve que leer su nombre una y otra vez para cerciorarme de que el cuadro correspondía a ese autor. De pronto me fijé en que todas las miradas de sus personajes, miradas un tanto inquietantes, se fijaban en el ángulo inferior izquierdo, y la descubrí: una mujer lectora, ausente de todo lo que le rodea, incluso del pavo real que deambula por la habitación, absorta en las páginas del libro que tiene entre las manos ¿no es ese el sueño de todas las lectoras? ¿qué estará leyendo para alejarse de la realidad de esa manera? ¿por qué la miran todos los demás de esa manera?... demasiadas preguntas sin contestar.
Y como los cuadros hablan, yo también le hablé a él, y le dije: tú te vienes conmigo a España, tu rincón en lectoras con arte te espera, guapo, ¡verás las cosas que vamos a hacer contigo!.
(Aviso: la reproducción no es muy buena, intentaré mejorarla).

Su autor es André Derain (1880-1954). El cuadro se llama "El pintor y su familia" y es de 1939.
Derain fue uno de los principales protagonistas del movimiento fauve (término francés que significa fiera), estilo pictórico de características expresionistas como el uso de colores intensos, principalmente el verde. Destaca sobre todo por ese cromatismo antinatural. Buscan la fuerza expresiva del color aplicando colores distintos a los que pueden verse en la realidad, y una de las figuras más detacadas del arte moderno.
André abandonó en 1898 sus estudios de ingeniería para dedicarse a pintar. Comenzó a asistir a la Académie Carrière a la vez que tomaba apuntes en el Louvre. En un principio Cezánne ejerció una fuerte influencia sobre él y más tarde se sintió fascinado por la obra de Van Gogh. En esos primeros años compartía estudio con Vlaminck y mantenía una estrecha relación con Matisse, en el verano de 1905 pasó el verano en Collioure con él y comenzó a utilizar la técnica puntillista. Derain aplicaba los colores puros, sin mezclar, sobre un lienzo de preparación blanca, con una pincelada de pequeños toques gruesos y cuadrados que daban a la superficie pictórica un aspecto de mosaico. La presentación de las obras de Derain junto a las de Matisse, Vlaminck y otros jóvenes artistas, en el Salón de Otoño de 1905, les valió el calificativo de fauves (salvajes) por parte del crítico Louis Vauxcelles. El marchante Ambroise Vollard envió a Derain a Londres, a finales de 1905 y de nuevo en 1906, para que repitiera la experiencia llevada a cabo unos años antes por Claude Monet en su serie sobre el río Támesis. En la capital inglesa pintó una serie de obras que constituyen el punto álgido de su período fauve. En 1906 comenzó a relacionarse con el grupo intelectual de Montmartre (Max Jacob, André Salmon, Guillaume Apollinaire) y en 1907 entabló amistad con Braque y Picasso, con los que compartía su nuevo interés por el arte primitivo. En 1908 destruyó gran parte de su obra para concentrarse en una serie de paisajes en los que partía del constructivismo de Cezánne y de una cierta influencia del incipiente cubismo de Braque y Picasso. En 1914, durante la Primera Guerra Mundial se le destina a un regimiento de artillería. A partir de la I Guerra Mundial su pintura se hizo más clásica, influida por Corot y por los grandes maestros del clasicismo. De esta época es el cuadro que hoy comentamos.
Durante la ocupación alemana de Francia en el curso de la Segunda Guerra Mundial, Derain vivió en París y fue tratado por los alemanes como un prestigioso símbolo de la cultura francesa. Aceptó una invitación para visitar oficialmente Alemania en 1941. La propaganda nazi utilizó este viaje, por lo que Derain fue acusado de colaboracionista y condenado al ostracismo durante mucho tiempo tras la Guerra. Renunció después de la Segunda Guerra Mundial a presentar públicamente sus obras. En 1944 rechaza el nombramiento de director de la Escuela Nacional de Bellas Artes de París. Su vida acaba en una voluntaria soledad.
Y como ya viene siendo costumbre, aquí os pongo más cosas pinturas suyas:

