jueves, 24 de abril de 2008

COMENTARIOS A LA ELEGANCIA DEL ERIZO

Resultado de la encuesta en el blog:


  1. Me ha encantado: 0 votos
  2. Regular sólo: 1 voto
  3. Un bodrio: 5 votos
  4. No me lo he leído porque soy así de chula: 2 votos
En esta ocasión el debate sobre el libro ha estado muy ordenado y disciplinado, también es verdad que la moderadora estuvo estupendamente, esta vez no voy a ponerle pegas, ni llevó papelitos azules ni ná. ¡Bien por la moderadora!. Empezamos con un turno de palabra dando una opinión general y luego ya se abrió el debate.

El libro sólo le ha gustado a Ángela y a la ausente Ángeles, por la que votó Elena.

La señora Renée tiene la elegancia del erizo: por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes. Esta frase de Paloma que aparece en la página 157 resume el título del libro.

PEPA: No le ha gustado mucho. Dice que la filosofía es demasiado evidente, sin hilo y sin sentido. Acabó el libro sin saber lo que la autora quería transmitir.

ELENA es más radical, a ella no le ha gustado nada, cree que está lleno de prejuicios y de tópicos, de la primera mitad no entendió nada. Le ha hecho gracia la reflexión sobre el parecido entre los perros y los gatos y sus dueños (nota de la blogmaster: ¿sabéis qué perro tenía yo?, adivina adivinanza, ¿qué perro me pega?. La solución la pondré al final, id pensando...). Cree Elena que los personajes están poco definidos.

ÁNGELA parece que es la única de las presentes que ha disfrutado con la lectura, aunque dice que la parte filosófica no le gustó y se perdió un poco en la primera parte, pero después, con la segunda, se enganchó y le ha entretenido. Bueno, casi todas nos quedamos con la duda de si no nos estaría mintiendo, incluso alguna arpía dijo: claro, como lo recomendaste tú... ¡serán malvadas!

A MARGA no le ha gustado, sobre todo la primera parte (en eso coincidimos casi todas), le daba la sensación de que estaba mal escrito y tenía que releer párrafos una y otra vez para saber qué le estaban queriendo decir.

CRISTINA dice que la primera parte no le aportó nada, lo único que sacó en claro fue los nombres de los vecinos (de los que trae un planito dibujado, la portera con su escoba y todo). Le parece que por no caer en tópicos cae de lleno en todos ellos, y no le resulta nada creíble que la portera tenga ese culturón, no porque crea que una portera no puede ser culta (ella no es clasista!!), sino porque Renée tiene unos conocimientos sobre casi todos los campos que cuestan muchísimas horas de estudio, y por la vida que ella llevaba creía que no se podían obtener. Cree que la relación entre la portera y Paloma en realidad ocupa muy poco espacio en el libro. Destaca algunas frases que le han gustado, pero por destacar algo...
A mí, Cristina (y esto lo pongo ahora, que anoche, en el fragor de la batalla, se me olvidó), me gustó leer el capítulo 11 de "lluvia de verano" (pág. 225), donde Renée filosofa sobre el arte. También es verdad que lo leí en Londres, después de mi visita a sus fantásticos museos, es decir, inmersa y empapada de la Eternidad del Arte. En el momento justo.

ROCÍO piensa que la primera parte es muy estereotipada, los ricos son malos malísimos y los pobres un dechado de virtudes. Paloma, la niña, es la mejor retratada. De Renée le ha llamado la atención cuando narra su triste infancia, y la influencia de la profesora para el resto de su vida, la primera que la llama por su nombre. Como docente, su vista profesional le hace destacar la defensa de la gramática que hace (pg. 174: "yo creo que la gramática es una vía de acceso a la belleza..."). Cree que la portera cambia muchísimo de la primera a la segunda parte (después de ir a la peluquería, como todas... dice una frivolona). También le gusta que haga referencia a una película que le encanta, Blade Runner y ha disfrutado con la descripción de las puertas correderas (pg. 167). El final le parece una escapatoria.

PILILEBE dice que le gustó pero no le gustó que sí pero no que ahora sí pero ahora no... en fin, que no lo tiene claro, aunque ella se ha puesto (cómo no!) en el papel de la escritora, que es profesora de filosofía, y que aunque piensa que la novela cojea en muchas ocasiones, la autora la ha utilizado de excusa para exponer sus conocimientos sore la educación y la filosofía. Ella no ha visto los prejuicios sociales que hemos visto las demás. Cree que hay momentos gloriosos, aunque está de acuerdo en que la primera parte es un tostón. Opina que la muerte de Renée es porque la autora no tenía otra salida.

Cuenta que Pablo, su hijo, al verla que cogía a ratos la novela para dejarla a continuación, le dijo: "mamá, los libros se pueden cerrar si no te gustan", ella le comentó que tenía un compromiso y que se lo debía leer antes de nuestra cena, y él le contestó: "pues vaya compromiso más tonto".

MARÍA NORTE esperaba más del libro. Le ha resultado difícil de leer (sobre todo la primera parte) y le ha decepcionado. Cree que las frases son demasiado largas, y a veces tenía que volver una y otra vez a releer algunos párrafos (en eso coincidimos varias). La sinopsis engaña, ya que la relación entre Renée y Paloma ocupa muy poco del libro, la interrelación de los personajes está sin desarrollar. Hasta la página 271 no se dice el nombre de Paloma por primera vez. Aunque, optimista que es ella, cree que de todos los libros se saca algo.

MARGA se metió en internet y dice que en la mayoría de los blogs las críticas eran muy buenas.

ISABEL, que gracias a el efecto placebo de unas hierbas que le ha recetado su profesora de yoga, estaba con la lengua desatada, ha roto su voto de silencio, y por lo cual brindamos, hace una pregunta al grupo: ¿quién hubiera dejado de leerse el libro?. Se levantan muchas manos (la mía desde luego). Buena pregunta. A ella le costó mucho leérselo. Dice que la muerte de Renée la machacó, porque ella, que espera que en algún momento aparezca su príncipe azul, cuando vió que Renée lo conseguía se esperanzó... y entonces la atropella el autobús. Hija, Isabel, no te lo tomes al pie de la letra...

MARÍA DEL MAR piensa que el final es evidente, porque la novela se estaba convirtiendo en una novelita rosa. Encuentra cierta similitud con el final de "la música del azar" de Auster. Dice que Renée se pasó la vida en un cascarón, y cuando estaba saliendo va y se muere. Cree que el final es pastelero, y que deja colocado hasta al gato. Y que sea la de la tintorería, a la que le había afanado el traje, la que la atropelle...

ELENA cree que el libro quiere contar que la vida tiene sentido. La muerte de la portera hace que Paloma anule su plan de suicidarse quemando la casa. Le parece curioso también que una niña solitaria como Paloma se emocione tanto con la fiesta del colegio en la que canta el coro, van los padres...

En general todas pensamos que hay que leer un libro buscando la parte más positiva del mismo (en algunos hay que escarbar demasiado, para mi gusto ¿eh, Pililebe?), y casi todas hemos buscado las frases que más nos han gustado (a pesar de que el balance no ha sido positivo salvo para Ángela).

Pililebe plantea que la portera tenía un gran complejo por la infancia tan dura que tuvo, (todos con nombres de parientes muertos, que su madre nunca pronunciaba) "la miseria es una guadaña, siega en nosotros cuanta aptitud tenemos para la relación con el otro y nos deja vacíos, lavados de sentimientos, para poder soportar la negrura del presente".
Sale el tema de la hermana, Lisette, muerta tras abandonarla el padre de su hijo, un rico para el que ella trabajaba como criada y del que tuvo un hijo "que hizo lo que se esperaba de él: murió a las tres horas". Elena cree que Renée permanentemente se niega a si misma, quería a su marido pero no era feliz "era un buen hombre" dijo de él. Cristina lee la frase que dice Renée cuando está muriendo, y que en realidad se la está diciendo a su marido: Morir es como matarte de verdad. No es suficiente pues que sintamos alejarse a los demás; aún hay que dar muerte a quienes sólo subsisten a través de nosotros.

Aquí hubo un debate sobre las relaciones de Renée, si era de amor o no la de Kokuro, ella dice que con él se siente por primera vez en confianza total ¿eso es amor?. Cuando sale a cenar con él y se cruza con las señoras del bloque no la reconocen, y él le dice: "es porque no la han visto nunca. Yo la reconocería en cualquier circunstancia"

Pililebe dice que la portada engaña, que a ella le ha encantado. Cristina aprovecha la coyuntura para destacar lo importante que es papel de los diseñadores, que hacen que compremos los libros por su trabajo antes que por el del escritor, en la mayoría de los casos (sobre todo los libros de los que no tenemos referencias) cogemos los libros por la portada para posteriormente leernos la sinopsis.
Se nos olvidó comentar el bonito pero escatológico detalle japonés de la cisterna de Kakuro, que cuando se tiraba sonaba el Requiem de Mozart.
Es también curioso que descubran la inteligencia de la portera por una frase (el japonés) y por un trocito de libro que asoma por su carrito de la compra en el caso de Paloma ¡qué suspicacia!
FRASES QUE NOS HAN GUSTADO (por decir algo):
(18): La gente cree ansiar y perseguir estrellas, pero termina como peces de colores en una pecera
(182, Paloma): Sólo se me ocurre el psicoanálisis para rivalizar con el cristianismo en la predilección por los sufrimientos largos.
(179, Renée): Sólo se saborea un placer porque se sabe que es efímero y único

(ahhh! ¿se os había olvidado? mi perro era... un cocker ¿a que me pega? con esos pelos largos tapándole las orejas, un poco loco, ladrando y gruñendo a la mínima... ¿he hecho bien el diagnóstico, señora psiquiatra-animal?)

3 comentarios:

Pilar dijo...

Buen resumen Cristi y al atake con Eduardo Mendoza. Bueno, primero con el relato pues aún no me lo he leío y no es cuestión de dar mala imagn en Caceres, ¿no t parec?

maría-sur dijo...

uahhhhh!,sniff,sniff….supongo que el obviar comentarios acerca de una integrante que no se leyó el libro porque es así de…¿chula?... habrá sido para no manchar vuestra reputación admitiendo que semejante “oveja negra” se sienta entre vosotras…..( por cierto…¿quien será la otra chula? ,je,je )
como penitencia prometo leerlo (¿quién me lo presta?); ya dije que a pesar de los comentarios y tal vez también por los comentarios, era posible que me planteara leerlo; ahora, leido el acta y más despejada, lo tengo claro, me ha picao la curiosidad.

de momento me atrevo a opinar ( qué chula, encima! ) que respecto a la cultura de la porterísima ¿ por qué no?.... …. ¡mujeres de ojos grandes! que el mundo en general y las personas en concreto siempre nos pueden sorprender…al menos así lo creo yo….a veces tenemos demasidos prejuicios ¿ no creeis?

Javier Cercas Rueda dijo...

LA ELEGANCIA DEL ERIZO

La decena de familias ricas que viven en el nº 7 de la calle Grenelle de París piensan que Renée es una portera más. Eso es lo que ella pretende y no deja traslucir en sus palabras y actos visibles nada que lo desmienta. En la realidad es una autodidacta con muchas lecturas encima y con gustos culturales bien cultivados. Sólo un nuevo inquilino japonés sabrá traspasar la protección que Renée ha creado en torno a si. Paloma tiene doce años, vive en ese edificio y también tiene un secreto: es superinteligente.

La niña va suicidarse en unos meses tras prender fuego a su casa y vamos conociendo un diario donde recoge sus ideas y sus reflexiones sobre la vida. En capítulos alternos, Renée va contando cómo ha llegado a ser como es. A partir de un momento, la novela se centra en el presente, en la relación que establecen las dos protagonistas hasta el desenlace final.

La idea es original pero la novela resulta artificiosa y desesperanzada. La imagen de la portera con un cazo en la mano removiendo un guiso y con un tomo de Husserl en la otra resultaría simpática si no fuera inverosímil. Renée es un personaje difícil de creer, por muy de acuerdo que se esté en que no hay que dejarse guiar por las apariencias para juzgar a las personas. La inteligencia de Paloma parece residir en su escepticismo cínico y existencialista. Resulta desde el primer momento una listilla sabihonda que desprecia y critica cuanto la rodea, especialmente a su familia. La gran aportación de su testamento intelectual es que “la vida no tiene sentido”. Todo lo demás son corolarios. La autora quiere denunciar el elitismo cultural francés y ha relacionado para ello a dos solitarios difíciles de digerir para el lector.

Esta supuesta “revelación literaria” francesa (Bayeux, 1969) resulta pesada y de poco interés. El estilo es sobrecargado y a veces farragoso (a la altura de la gran sabiduría de las protagonistas). Su éxito (más de 800.000 ejemplares vendidos) parece debido a una tarea paciente y eficaz de encuentros múltiples con lectores. El marketing directo se demuestra más útil para vender que la literatura. Y es más fácil de hacer.